Juegos audiovisuales

No sabemos quiénes se encuentran allí, en las terminales digitales donde se recibe este mensaje.
No sabemos qué pantalla recibe este texto o qué dispositivo reproducirá el video que enviamos.
No sabemos si la distancia que nos separa es la de una ciudad, una región o unos metros dando vuelta a la manzana.

Sabemos, sí, que por la misma naturaleza del mensaje que enviamos el medio será una pantalla. Pero ignoramos su tamaño. Ignoramos si será un contenido compartido entre dos o más receptores y si se escuchará el tema musical a todo volumen invadiendo el espacio de la tarde en un barrio o si será reproducido con auriculares a medianoche o quizás de madrugada.

Todas estas cuestiones que mencionamos son cuestiones de diseño, variables a tener en cuenta a la hora de caracterizar un objeto, y precisarlo a favor o en desmedro de destinatarios de mayorías o minorías.

Por eso, y porque no sabemos todos esos y mas datos, es que en este momento emitimos en general. Emitimos contenidos diversos, amigables, autosustentables en el tiempo. Contenidos de otros que ya están en la web para ser compartidos.

Queremos enlazarnos con los otros y compartir saberes, lecturas y escuchas. Compartir aquello que destacamos como parte de los contenidos de la asignatura y señalarlos como universales.

Ya que la Facultad está, por el momento, cerrada para la enseñanza curricular, la entendemos abierta a través de sus docentes para seguir emitiendo contenidos a la comunidad.

Porque, si no es necesario ingresar una contraseña para ver un contenido, el acceso al saber es irrestricto.
No está a nuestro alcance tener el dato hoy si nuestros interlocutores, quienes reciben nuestros mensajes, tienen acceso a la tecnología o si son o van a ser o fueron estudiantes.

Porque, y eso está muy bien, con nuestros estudiantes vamos a encontrarnos cuando la Universidad de Buenos Aries lo disponga según las pautas del Ministerio de Educación de la Nación y su propia autonomía en ejercicio pleno.
Probablemente será en junio. Y casi seguramente será virtual.

Dentro del dolor de la enfermedad y el aislamiento para cuidarnos, decidimos pararnos en la idea de lo disfrutable, lo lúdico y lo esperanzador.

Por intermedio de Leo Coulón Cisneros un ex alumno del CBC y actual docente de la FADU nos llega este video de la banda Pomplamoose. Dijo cuando lo envió; “lo vi y pensé en la materia”.

Ese día yo escribía un texto sobre la relación entre las imágenes y las señales del universo a partir de una lectura de Michel Foucault. En un momento de tan pocas certezas, y con toda la ciencia buscando responder; el arte, la música y el diseño nos dan un respiro y dejan un espacio para la intuición.
Desearía que Gastón Breyer estuviera aquí y que me explique personalmente su diagrama de las 4i. En él la intuición era una entre cuatro factores o términos.

Pomplamoose es un dúo musical estadounidense compuesto por los multi-instrumentistas californianos Jack Conte y Nataly Dawn.
Son conocidos por su variado estilo musical, al mismo tiempo que rechazan ser etiquetados en un solo género. Sus vídeos son mayormente videoclips, un medio al que Conte define con dos reglas: “Lo que ves es lo que oyes” y “Si lo oyes, sale en algún sitio y lo puedes ver.”
En este videoclip, realizan un procedimiento llamado mashup que consiste en la combinación de dos o más piezas musicales (en este caso, utilizan los temas “Happy” de Will Pharrell y Get Lucky de Daft Punk donde también canta él) en una especie de collage a veces en contrapunto a dos o más voces similar a la polifonía de la música renacentista. El mashup es frecuente en el entorno musical del hip hop y en algunos estilos de la música electrónica. También se lo llama pop bastardo o bastard pop. Ademas, y como nota de color, Jack y Natalie se casaron el 25 de mayo de 2016.

El video nos interesa particularmente porque pone en acción un mecanismo de video realizado en una sola toma, con mínimos recursos audiovisuales, con edición de imagen en vivo dejando al descubierto una factura casera y original de la construcción del lenguaje audiovisual.

Verónica Vitullo

Gracias Leo Coulón Cisneros

Colaboración a distancia social en esta publicación: Tomas Cabrera Cañas

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